Inspirada en hechos reales, esta comedia narra la increíble historia del equipo de actores y cineastas latinoamericanos que, durante las noches, filmó la versión en español de Drácula (1931) utilizando los mismos escenarios y decorados de la producción en inglés. Con ingenio, pasión y muy pocos recursos, lograron crear una película que con el tiempo sería considerada por muchos superior a su contraparte original.